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Qui potest capere, capiat

El hombre social

El hombre social

La escisión del hombre social. Cegado por la división del trabajo, en un proceso dialéctico mancomunado a nivel mundial, disparejo y discriminatorio.

Unos duermen con el televisor prendido, mientras que otros siguen usando velas para ver en las tinieblas del contra sol, al ritmo de un compás sangriento, los “educados” viven del neón y su día es mas largo, mientras que los que la noche es más duradera, cierran sus puertas contemplando el cielo plagado de infinidades de estrellas, a años luz de distancia miran el pasado de otras perspectivas universales.

Acomodados en su visión condicionada por el centro gravitacional de la Tierra mientras esta baila en el del sol y la luna de ésta, al mismo tiempo que la galaxia de otra en un conjunto tan grande como los electrones de los átomos en la palma de una mano cual gran explosión creada por un aplauso aleatorio de las olas a las costas, de las hojas de los árboles al cielo, la gran sinfonía de la naturalidad y la armonía de los ciclos de  los siglos pasados en tan sólo un pestañar de la edad del todo.

Descontento social y riñas de poder en una profundización del repartimiento de los recursos y los falsos intelectuales que escriben con un café y un cigarrito en un sucio escritorio jamás limpiado, tal cual esquizofrénicos escriben con sangre un poema improvisado en la pared de sus jaulas.

Este es el momento, no debemos rendirnos-dijo el comandante al tercer estado de la conciencia.

Efervescencia al unísono y el esgrime de las espadas en una matanza educacional mercantil y estéticamente política por los ídolos honrados litúrgicamente por la desesperanza del terror de la nada y muerte biológica y espiritual simultanea.

Es hora de revelarnos hermanos!!!-dijo el emperador de los fantasmas a su séquito de sombras.

Pues hoy sólo hoy, en este momento, dios nos esperará en el infierno y devolveremos el trono a Satán por ser el único que se preocupa de la felicidad y no del sacrificio, es hora de que la muerte nos llegue como especie.

Luego de las arengas de guerra, unos tomaron sus revólveres y se dispararon así mismos, mientras que los otros, atacaron a los muertos con sus espadas, al verse solos se atacaron entre sí por no saber quién es el enemigo.

Todo en un solo pestañar universal de una raza sin memoria de su origen bélico, una superestructura vacía como botín de guerra y la reliquia de la tecnología, se esclavizaron a ellos mismos y para no sentirse derrotados, amaron su esclavitud tal cual violada mujer gozó su vejación.  Transformándose en los ermitaños sociales que hoy llaman sistema.

 

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2 comentarios

autor -

jajaja chuchesumadre
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vicky -

todadvía te amo, gordo
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